Para saber si un producto es saludable o no, en lo primero que tenemos que fijarnos es en el listado de ingredientes. Por norma general, cuanto más largo sea este listado, más procesado estará ese producto. Sin embargo, existe ciertos casos en lo que la regla anterior no se cumple, ya que debemos ser conscientes de qué producto tenemos en la mano. Si, por ejemplo, éste es una crema de verduras, el listado será amplio ya que va a enumerar todas las verduras que lleva.
No debemos descartar un producto por llevar ingredientes que no conozcamos, sobre todo si se encuentran al final del listado. Seguramente, estos, estén en pequeñas cantidades y sean necesarios para que el producto se conserve en perfectas condiciones.
Además, mucha gente hace su elección de compra después de ver la tabla nutricional y es un error. Ya que esta no nos da información sobre la calidad de ese producto y solo nos muestra cantidades. Es válida una vez sabemos los ingredientes para deducir en qué cantidad los encontramos. Importante saber que aparecen los valores nutricionales por cada 100g o ml de producto, por lo que tenemos que saber la cantidad que me vamos a comer. Debemos darnos cuenta que a lo mejor los valores están aceptables para 100g del producto pero me voy a comer 330g…
Hay fabricantes que maquillan sus productos con frases que nos hacen creer que su producto va a servir para algo o que son saludables sin más. No suele poner explícitamente lo que hacen y seguro que alguno de estos eslóganes te suena: «corazón contento», «barrigas felices», «digestive»…
Con la idea de simplificar el etiquetado nace en Francia el Nutriscore y ha llegado a España para quedarse. Esta moderna palabra, hace referencia a un sistema de etiquetado frontal de los alimentos con notas de la A a la E con cinco colores, siendo A (color verde) un alimento considerado sano y E (rojo) un alimento de menor calidad nutricional.

La idea, es que el consumidor pueda deducir fácilmente el valor nutricional del producto, aunque parece que sólo ha logrado confundir más a la población. El Nutriscore, a la hora de catalogar los productos, tiene en cuenta la cantidad de calorías, azúcares, grasas saturadas, sal, proteínas, fibra y porcentaje de frutas y verduras por 100g de producto. Teniendo esto en cuenta, el aceite de oliva, (alimento saludable) rico en grasa y muy calórico va a quedar mal puntuado y sin embargo la coca-cola zero, sin azúcar, sin calorías y sin grasa va a quedar catalogado con una A.
La principal limitación del Nutriscore, es que no distingue las buenas grasas de las malas. No tiene en cuenta el grado de procesamiento de los alimentos y sólo permite comparar alimentos dentro de una misma categoría. Por ejemplo, serviría para saber qué yogures son más sanos que otros pero no para comparar un yogur con una galleta.
Si te interesa este tema y te gustaría profundizar más sobre él, no dudes en contactar con nosotros en NUTRICOR Grupo.
¡Pide tu cita ya! o pregúntanos sin compromiso.