Como ya comentamos en una entrada anterior, la alimentación en la primera infancia es la etapa comprendida de 0 a 3 años. Avanzando un poquito, ya que en la otra entrada abordamos los primeros mese de vida del bebé. A los 6 meses, este ya puede tomar más alimentos a parte de la leche, empezamos con la alimentación complementaria. Esta, como bien dice su nombre, complementa a la leche, pese a que seguirá siendo su alimento principal. Cada vez irá comiendo más alimentos y menos cantidad de leche, y los tiempos dependen de cada bebé.
La introducción de nuevos alimentos debe ser poco a poco y si son sólidos el bebé tiene que estar preparado, lo cual lo sabremos cuándo:
- Sea capaz de coger el alimento y llevárselo a la boca.
- Sea capaz de sostener la cabeza sentado.
- Haya perdido el reflejo de extrusión (no empujar los alimentos con la lengua hacia afuera).
- Muestre interés por la comida.
En cuanto al orden de la introducción de alimentos no hay evidencia científica que justifique un orden concreto. Lo que sí que hay que hacer es no dar más de un alimento nuevo al día para poder observar tolerancia y que el momento de darlo no sea por la noche. Hay que tener precaución con los pescados azules de gran tamaño por su alto contenido en Mercurio (lucio, atún rojo, cazón…). Evitar las espinacas y acelgas por su contenido en nitritos, los niños más grandes podrán comer en pequeñas cantidades. Muchísimo cuidado con alimentos sólidos con riesgo de atragantamiento (alimentos duros, con forma redonda…)
Hasta el año no se aconseja añadir a la comida del bebé sal, azúcar, miel (riesgo de botulismo) ni edulcorantes. Tampoco leche de vaca, pero yogur natural (sin azúcar ni edulcorantes) y/o queso fresco sin sal sí que se podrían introducir alrededor de los 10-11 meses. En cuanto a alimentos superfluos (galletas, bollería, embutidos, postres lácteos azucarados, chocolate…) cuanto más tarde y en menos cantidad mejor y siempre a partir de los 12 meses.
Al empezar con la alimentación complementaria puede que surjan dudas sobre la manera de hacerlo, ¿papillas o el método Baby Led Weaning (BLW)? BLW se traduce como Alimentación Dirigida por el Bebé, y consiste en darle comida en trozos o machacada. Este método elegido cada vez por más familias, tiene ventajas frente a las papillas: el bebé decide qué y cuánto comer, más aceptación a variabilidad de alimentos, aprende a distinguir texturas y sabores, aprende a coordinar ya que es el bebé quien coge el alimento y lo lleva a la boca, etc. Cada familia elegirá el método que más le convenga, BLW, papillas o incluso la combinación de ambos. La práctica BLW ensucia mucho y requiere más tiempo, de ahí que haya familias que lo practiquen solo en fin de semana.
En adición, en el año 2015 surgió un nuevo método llamado BLISS, mantiene todos los principios del BLW pero con alimentos ricos en hierro y hace más hincapié en alimentos energéticos y en las texturas de éstos.
Se elija el método que se elija, siempre sentido común y basado en una alimentación saludable. No hay que obligar a un niño a comer y hay que respetar sus señales de hambre y saciedad sabiendo que su apetito es muy variable.
Más o menos a partir de los 2 años el niño ya podrá comer lo mismo que el resto de la familia adaptando las cantidades a su edad.
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