Si te acabas de enterar de que estás embarazada… ¡Enhorabuena! Bienvenida al mundo del embarazo. Puede que tengas un millón de dudas, quiero aclararte las que tienen que ver con tu alimentación durante esta etapa de tu vida que acaba de empezar. Puede que la salud sea importante para ti, y antes de quedarte embarazada siguieras ya un estilo de vida saludable y cuidaras lo que comías. Sigue así, tu estado nutricional antes, durante y después del embarazo es importante para tu salud y la de tu bebé. Si por el contrario, tenías descuidada tu alimentación, es el momento para que adoptes un buen patrón alimentario, cuidar de ti es también cuidar de tu bebé. El primer paso no es pretender hacerlo perfecto sino hacerlo mejor.

Lo que tiene que comer una embarazada es la misma comida sana que debería comer todo el mundo, quizás tu embarazo sea el motivo por el cual quieras empezar a cuidarte pero te animo a que cambies tus hábitos para siempre y seas el mejor ejemplo para tu hijo/a en el futuro, ya que si tú comes saludable él/ella también lo hará. Pero, ¿en qué consiste una alimentación saludable? Pues bien, ésta debe de ser:

  • Variada: No hay que comer de todo en general, pero sí de todo dentro de un contexto saludable, y cuanto más variado mejor ya que así nos aseguramos todos los nutrientes que necesitamos.
  • Suficiente: No hay que comer por dos. No tomes más calorías de las que dicte tu apetito, al igual que no bebas agua por encima de tu sed.
  • Agradable: Comer es un placer. Disfruta comiendo sano.
  • Flexible
  • Rica en frutas, verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos.
  • Rica en alimentos (materias primas), evita el consumo de productos ultraprocesados insanos.
  • Grasas y proteínas de calidad.
  • Agua como bebida principal.

Tras estas recomendaciones generales es muy importante que conozcas que existen algunas precauciones alimentarias que debes tener en cuenta a la hora de elegir y preparar tu comida para evitar toxiinfecciones.

Que evitar…:

  • Pescados de gran tamaño por su alto contenido en mercurio (emperador, lucio, cazón, atún rojo…).
  • Alimentos crudos de origen animal o mal cocidos. Pueden contener Listeria, Toxoplasma, Salmonella, Escherichia coli y/o Campylobacter (microorganismos patógenos).
  • Frutas y verduras sin lavar y crudas.
  • Leche y productos lácteos no pasteurizados.
  • Plantas medicinales.
  • Hígado.

Si necesitas ampliar toda esta información y personalizar las pautas a seguir durante tu embarazo pide cita a un/a dietista-nutricionista. Es vital que entiendas cada una de las recomendaciones citadas en este artículo y aprendas cómo llevarlas a cabo.

Cuídate, cuídale. En NUTRICOR Grupo te ayudamos.

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