Grasas saludable
Dentro de la familia de las grasas, podemos encontrar tanto de tipo saturadas como insaturadas, y la mayoría de los alimentos con grasa tienen ambos tipos. Pese a ello, generalmente, siempre predomina uno de ellos. Aquí vamos a dividirlos en los tres tipos principales.
Grasas saturadas
Las grasas saturadas, se distinguen por ser sólidas a temperatura ambiente, y es por eso que también se las conoce como «grasas sólidas«. Se hallan mayormente en alimentos de origen animal, como la leche, el queso y la carne. Las aves y el pescado tienen menos grasas saturadas que las carnes rojas. Las grasas saturadas también se encuentran en aceites tropicales, como el aceite de coco, el aceite de palma y la mantequilla de cacao. Podemos encontrar aceites tropicales en muchos refrigerios y en alimentos que no son lácteos, como crema para el café y cremas batidas. Los alimentos hechos con mantequilla, margarina o manteca (pasteles, galletas dulces y otros postres) tienen una gran cantidad de grasas saturadas. Las grasas saturadas son una grasa necesaria en poca cantidad, sin embargo, casi siempre nos pasamos. Una alimentación saludable tiene menos del 10% de las calorías diarias provenientes de grasas saturadas.
Grasas insaturadas
Se ha demostrado que las grasas insaturadas (monoinsaturadas y poliinsaturadas) puede ayudarte a reducir el colesterol “malo” o LDL, uno de los factores de riesgo para el desarrollo de las enfermedades coronarias. Por ello, es recomendable que estén presentes en nuestra alimentación.
Estas podemos encontrarlas en cantidades elevadas en los frutos secos, las semillas, el pescado azul y el aceite de oliva, como principales fuentes. Los Omega 3 y Omega 6 son ejemplos de grasas insaturadas.
Grasas trans o Hidrogenadas
La mayor fuente de ácidos grasos trans la podemos encontrar en la industria alimentaria, normalmente porque la grasa se ha visto expuesta a una temperatura demasiada alta (cuando cualquier grasa pasa a alta temperatura pierde sus propiedades y pasa a ser grasa trans o hidrogenada) otra forma es cuando se utilizan espesantes y estabilizantes, así como potenciadores del sabor. Esto sucede porque en esta industria se utilizan aceites vegetales hidrogenados para espesar y estabilizar los preparados: salsas, merengues, cremas, pastas, mantecas, helados, etc.
Son las grasas más perjudiciales para la salud. Es conveniente evitarlas o reducir al máximo su consumo. Aumentan el riesgo de padecer enfermedades como:
- Cardiovasculares y arterioesclerosis: elevan los niveles de colesterol dañino y triglicéridos, al tiempo que disminuyen los de colesterol saludable.
- Cáncer: pueden llevar al organismo a construir hormonas y membranas celulares defectuosas.
- Cerebrales: inhiben la acción de los ácidos grasos esenciales, retrasando el crecimiento y la maduración del cerebro.
- Metabólicas y diabetes.
Aunque durante mucho tiempo se ha tenido la creencia de que comer grasas del tipo que sea es perjudicial para la salud, con los años se han ido desmintiendo muchos mitos sobre esto y demostrando la cantidad de efectos beneficiosos para nuestra a la salud al aumentar en nuestra dieta lo que denominamos grasas “buenas” y consumiendo la menor cantidad posible de grasas trans o hidrogenadas
Podríamos hablar mucho más sobre las características, tipos y efectos de las grasas en nuestro organismo, pero esta información básica es la principal para que seamos capaces de ir haciendo pequeños cambios en nuestra alimentación y que son muy grandes para nuestra salud.
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